domingo, 12 de octubre de 2008

"Aquella fiesta de San Francisco de Sales"

Mis queridos amigos:
La música, el juego, el teatro y la fiesta han formado siempre parte de la vida de nuestra familia y han estado muy presentes en la propuesta educativa de Don Bosco desde los comienzos del Oratorio. Fueron armas de paz y un instrumento preventivo de primer orden del que nuestro padre se sirvió para que sus muchachos encontraran un camino pedagógico que les ayudara a expresarse y a vivir en alegría.

Además del propio testimonio de Don Bosco, por suerte, algunos periódicos de la época han dejado fiel constancia del sentido festivo que se vivía en Valdocco. La redacción del Armonía expresó con detalle cómo se desarrolló la fiesta de San Francisco de Sales en aquel lejano 1858 que, por cuestiones laborales, se trasladó aquel año al domingo 31 de enero (¡qué coincidencia!). Así se desarrolló la jornada según cuenta el periodista:

“Por la mañana hubo comunión general en la que participaron más de cuatrocientos muchachos (…) la misa fue cantada por el profesor Ramello y la orquesta estaba compuesta por chavales, tanto estudiantes como artesanos (…) Quien esté acostumbrado al jaleo y al movimiento de los jóvenes no pudo menos que sorprenderse por el espectáculo de recogimiento y devoción de esta iglesia abarrotada de chicos (…)Sin demasiados asistentes, la sola presencia virtual de su director era suficiente para tener tranquila a toda esta juventud (…).
Después de comer tuvo lugar un concierto variado con orquesta y a continuación un sinfín de juegos que hicieron las delicias de toda a aquella multitud llena de vida.
Después de las Vísperas, Monseñor Balma procedió al bautismo de un adulto (…) La bendición con el Santo Sacramento terminó la función religiosa. Después se pasó a la distribución de premios (…) en los intermedios la música aportaba una nota más alegre aún al acto (…) Quedaba todavía una obra de teatro (…) los jóvenes actores ejecutaron muy bien su papel ganando la simpatía y los aplausos de todos (…)”.

El artículo termina con algunas reflexiones por parte del periodista sobre Don Bosco:

“Así, mezclando lo útil y lo agradable con infinita sabiduría y amor paternal, el excelente y reverendo Don Bosco supo, en el espacio de un día, santificar y alegrar a una multitud de jóvenes que él quiere como a sus hijos y por los que él es amado como un padre”

Sin duda, el relato del periódico es elocuente. Quienes nos hemos educado en una casa salesiana recordamos muchos días como este. Don Bosco estaba convencido que la alegría, el juego, la música y el teatro mejoraban la vida de sus muchachos. Y así, concebía estas jornadas de fiesta en las que lo religioso y la distensión se mezclaban para proponer un ambiente positivo y lleno de vida. Días como éste quedaban fuertemente marcados en la memoria y el corazón de los jóvenes a los que aquel cura simpático quería “como un padre”.

Don Bosco, el músico, el prestidigitador, el saltimbanqui… expresaba todo su potencial creativo al servicio de la evangelización conociendo como nadie el corazón de los jóvenes. Para él era una oportunidad más de ayudar a madurar y a crecer a sus muchachos a los que enseñó que la santidad consiste… en estar siempre muy alegres.


Buena semana.
Vuestro amigo, José Miguel Núñez

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Creo que la música y la fiesta son elementos imprescindibles del sistema preventivo. Es una pena que, en muchas partes, se hayan descuidado estos elementos tan valiosos para la educación de los jóvenes. Recuperemos estos elementos y hagamos que las casas salesianas sean un espacio de convivencia y de paz a través de la expresión, la música y el arte. Saludos

José dijo...

Aun recuerdo como algo muy vivo a pesar del tiempo, la llegada de un Salesiano al colegio, un Salesiano de esos que llevan muy dentro,de forma innata, el fuego de D. Bosco.

En mi recuerdo, no soy capaz de separar los días de fiesta de los días normales porque para un niño de 2ª de la antigua EGB, con aquella manera de educar, todos los días eran días de fiesta...

Me alegra mucho ver que ese concepto de enseñanza sigue y se promueven con fuerza en muchos lugares Salesianos. Esas experiencias no se olvidan jamas...

Saludos y mucho animo.

Anónimo dijo...

Me ha gustado mucho la reflexión de esta semana. Yo también recuerdo con mucho cariño los días de mi colegio salesiano. Los salesianos que conocí me hicieron vibrar y me ayudaron a ser mejor persona. Creo que lo que hoy soy se lo debo en parte a ellos. Saludos de un antiguo alumno

Anónimo dijo...

Por favor que no se pierdan en nuestras casas elementos tan salesianos como la música, el teatro, la magia, la expresión...

No se trata de hacer por hacer, se trata de sacar todo lo bueno y todo el potencial que hay en nuestros muchachos, para que ellos sean los protagonistas y nosotros sus compañeros de camino, sus amigos de confianza que saben hacerse amar, y saben mostrarles quien es Aquel que tanto les ama.

Estos medios nos ofrecen una oportunidad extraordinaria para llegar a tantos jóvenes de los que de otra manera nos sería muy difícil aproximarnos.

Don Bosco fue muy sabio, obtuvo grandes logros, y todo con la fuerza del Espíritu, puesto en manos de Dios, y sin plan de calidad.

¡Qué genio! ¡Qué santo! ;-)